27 de julio de 2008

11-50

27 de julio de 2008
Decirlo fácil,
hacerlo fácil,
llueve entre las hojas,
entre los cuartos oscuros,
en una casa donde habitas
y de la que yo me voy,
¿escuchas el crujir del piso?
¿escuchas el vuelo del polvo?

Decirlo fácil,
como si fuera una moneda
que vuela y gira por el aire
reventándose en el piso,
haciendo un ruido espantoso
que da miedo,
como el miedo que me lleva
hasta la ventana de mi cuarto,
donde quisiera mirar el tuyo
y entender,
esa glotonería,
esas suicidas tendencias,
me hubiera gustado,
al menos,
besarte antes de huir.

20 de julio de 2008

10-50

20 de julio de 2008
¿Quién?
Dime quién princesa,
¿quién es el hombre malo
que no te deja dormir de noche?
¿Quién desgarra tu ropa
y toca tu cuerpo?
¿quién rompe tu boca
y mete su lengua?
¿quién es princesa?
el que te hace verme
todo el tiempo
como la brecha,
como la noche,
¿quién te quita el aliento
cuando piensas en mi?
Dimelo,
dime porque vuelves a mi,
princesa de sangre y odio,
porque a mi y no a cualquier otro
que no sea memoria
que no sea uñas en tu cuerpo.
Dime princesa de sal
¿quién roba tus sueños?

16 de julio de 2008

9-50

16 de julio de 2008
Una pausa
nos sirve para decir algo
que parezca otra cosa
por si nos escuchan del otro lado
de este muro invisible que es
la pobreza o la inteligencia o la muerte.

Una pausa
que ocurre a la hora
al minuto tendencioso
cuando miras la tele y te peinas
pensando en las cosas
que ya no hiciste nunca
porque ya es nunca ¿entiendes?

Una pausa
te hará decir cosas
que todos entiendan
pero que amables mientan
y digan que no dijiste
porque ellos si saben
que nunca ha llegado
y te ha limpiado la cola
como a un bebé que no llora
pero que duerme sentado.

Una pausa
por favor
para no decir nada.

8-50

Bota,
redonda y roja,
bota hasta mi
y la tomo y me miro
en el fondo de su plástico
delgado terciopelo químico,
bota porque así se mueve,
estirando el tiempo
como se estira mi sombra
ahora que le doy la espalda
al farol y a la memoria.
Bota hasta mi,
hasta cumplir con el rito
con la promesa tendida
desde nosotros
ahora que hemos crecido
que nos acercamos a la madurez
a la podedumbre
a caernos por fin del árbol
y rompernos la madre,
bota, roja, translúcida,
rebota en mis manos,
en mi frente
y en mis pies de zapatos grandes,
roja, pelota, roja.

7-50

Si fuera tan importante
eso de quererse con calma
y acercarse uno al otro
como si fuera en cámara lenta,
si fuera tan importante
creer en la cruz
en la palabra escrita,
sumirse de repente
y para siempre en una espiral
infinita.
Si fuera tan importante,
de verdad,
decirte que te quise
como no se quiere dos veces
o preguntarte por la calle
donde dormimos desnudos
y por la luz
que entraba en tus ojos
y salía por mis manos,
si de verdad fueras tan importante
no valdría la pena
contárselo a nadie.

7 de julio de 2008

Corrección de estilo

7 de julio de 2008
-Era un punto incumplido e irresponsable- explicaba la coma mientras tomaba su lugar en la frase.

28 de junio de 2008

6-50

28 de junio de 2008
Por escribir,
por no quedarme callado,
por guardar las apariencias
y los signos que se escupen
a la hora de la cena.
Vale la pena,
tiene que valer la pena,
decirlo más que callarlo
o ponerlo al sol
para que se seque,
tiene que hacerse y que valga,
algo para ti o para mi,
para ellos que miran silenciosos
y se truenan los dedos a la espera,
en la urgencia de algo
que para ti ya no es nada,
pero escribir,
escribir tiene que valer la pena,
como vale meterse desnudo a nadar
o comer ostras con los dedos
y sentir las cortaditas que emergen
de la vida y chorrean verbo.
Porque si no tengo razón
y este esfuerzo se dilata,
se deprime junto con la ciudad
y hacemos un enorme cráter,
entonces habrá sido en balde,
en vano,
será una estrella que se ahoga,
tendida en la orilla de un mar
que parece lodo,
polvo muerto,
insalubre para los niños que corren
o para los perros que se mueren,
y nada será seguidilla,
todo será autostop,
viajar de largo,
pasar como siempre
y mirar para otro lado,
pero ellos seguirán esperando
que algo sea significativo:
una rosa que no corte,
un papel que no se moje,
como un dolor de muelas
convertiremos el mañana
en una hora inexplicable,
donde ellos y nosotros y tú
alcanzaremos por fin el status de hombres
ya no promesas,
porque de promesas no se puede escribir
o saber, ni nada...
Quisiera meterme en mi,
para esconderme y encontrar
por fin una palabra,
que lo diga todo
pero al mismo tiempo no haga nada.

5-50

Es incoherente esta clase de dolor,
este punzar natural en mi boca,
en la punta de mis ojos,
en las formas que adquiere
el humo al desplazarse por la mesa.
Es absurda esta sensación
de caer por una tubería
de romperme los dedos
contra las paredes,
intentando detenerme,
evitar la caída.
No encuentro nada en los muros,
indicacion o frase lapidaria,
que me diga que se hace
cuándo el dolor sube por el vientre
y se arremolina en la espalda.
Nadie entendería
que esta forma de doler,
está supeditada
a los versos en la boca
y lo mucho que me duele,
estar sentado y no hacer nada.

27 de junio de 2008

4-50 Citadino

27 de junio de 2008
Cuando vuelves todo cambia,
las calles se mutilan
y se te presentan
como espirales de tiempo adormecido,
a tu paso las aceras se levantan,
como olas que revietan
en las patas de un perro
que corre poseído,
por la orilla de mis sueños.
Cuando vuelves todo es
como la luz que sale de tus ojos
y se posan en las lineas de los edificios
o en las tiendas de abarrotes.
Eres tú mi razón de esta ciudad,
eres la persecución
y el objeto de mis ganas
cuando vuelves,
tal vez por eso
todo me parece más frágil,
y vuelo como el polen
que se mueve entre las flores de ventana.

3-50

Me ves venir,
resbalando por la cornisa de tus tiempos,
de tus momentos sutiles,
donde decías que querías
construir conmigo estelas
de constelaciones sin nombre.
Ahora callas,
como un cadáver paulatino,
como si la muerte se gestara
en tus entrañas
y me gustaría tener algo que decirte,
pero me enseñaste la sal que sella las bocas,
que organiza las patrañas,
que endurece las vergas
y por fin sé utilizarla.
Me ves venir y no te mueves,
procuras esconderte
bajo el velo indomable de la luz,
bajo el fermento que dejan caer
de las ventanas las señoras.
Me ves venir y no haces nada,
sabes perfectamente
que la hora de ocurrirnos no ha llegado.