28 de marzo de 2008

Dedicatorias

28 de marzo de 2008
Hace unas semanas fuí con René a Donceles. Me gusta caminar por el Centro y entrar a las librerías de viejo que se me presentan como una torre inexpulgable, la última visita fue con la intención expresa de encontrar el Cuarteto de Alejandría de Lawrence Durrell. El cuarteto es una de esas obras que nunca pude terminar de leer. En un principio solo tuve Justine, después alguien me presto Mountolive, pero nunca logré tener los cuatro tomos completos y la mayoría de la gente que los tiene se niega a prestarlos. Leer a Durrell es una experiencia completamente atípica para un lector latinoamericano, la traducción permite descubrir una manera distinta de hacer lenguaje. Podríamos decir que en el Cuarteto el personaje central es una ciudad, tan compleja como puede ser la construcción misma de las novelas, siempre hacía lugares distintos, siempre concentradas en el mismo lugar. Se puede decir que Durrell era un maestro de la crónica y la narrativa, el Cuarteto de Alejandría es la culminación de ambos estilos en un vórtice que te absorbe y te lleva hasta lo más profundo de esa culpable sensación de ser humano.

Pero comprar un libro viejo no solo tiene la ventaja del precio o de la disponibilidad. También puedes encontrar en la primera página una dedicatoria a alguien que nunca conocerás y que por lo tanto jamás tendrá sentido:

"Mariana de los vientos!
.... Hum.- la fragancia de
esos, tus ojos, que saben a
estrellas.... ahora escalando
horizontes y acechando esperanzas

.... Siempre aquí,
abajo de horizonte, espiando una
coordenada celeste en la cual
tus ojos esten pulsando mi
memoria....
.... Esperanza de
estar en ese otro lado de tus
ojos.

J"


Interesante ¿no?

Saludos Mariana, saludos a J.