11 de abril de 2008

Hablemos

11 de abril de 2008
Cada vez es más difícil hablar de libros, literatura, escribir, leer. La gente parece tomar estos temas demasiado en serio, como si existiera una distancia infranqueable entre el objeto de la lectura y el partido de fútbol, entre el bar de anoche y el libro de anoche. Hablar sobre lo que leemos, escribimos, debe ser un acto de gran naturalidad y cotidianeidad. Elevar el discurso hacía la cultura y el acto de ser culto es un desperdicio de ideas, retroalimentación, profundidad. Normalmente no encuentro interlocutores interesados en llevar el libro a las mesas de café, parece que en cuanto se menciona una idea apasionante pero nacida de una hoja de papel todo en la conversación se vuelve un poco artificial y la gente se pone a pensar mucho más de lo que es necesario. Leer es un acto natural como comer, cagar, embriagarse, aunque pueda leerse mientras se está en la mesa, en el baño o con el vaso en la mano. Hablar de literatura es algo tan simple como hablar de perros o del clima, son nuestros pequeños criterios los que embarran la conversación de ejercicio intelectual.